NUESTRA AVENTURA

LA CREACION DE CUEVAS AL JATIB: una pequeña biografía aventurosa

Corren los noventa… Isabel es española. Su marido, Luc, francés.

Son jóvenes, inconscientes, llenos de ilusiones… El destino les conduce a Baza. Un gran pueblo, o una pequeña ciudad, como gustan decir los autóctonos. Isa enseña la lengua de Balzac. La Junta de Andalucía la ha asignado allí, a las faldas de una gran Sierra… Para ellos es una aventura. No conocen a nadie, no saben dónde alojarse y su primer hijo Mateo tiene sólo un año…

No quieren ocupar un piso en medio del pueblo. Para Luc, parisino, es inconcebible. Les encantaría tener un trozo verde donde montar un huertecillo… El señor de la inmobiliaria no sabe que ofrecerles. No suele tener éste tipo de peticiones. Casi despectivo y para quitárselos del medio, les dice: “Id a buscar en lo alto de la ciudad, a ver al “Tote”, creo que vende una cueva… “¿Esto qué es?” responden a la misma vez, con los ojos como platos…

Pero bueno…, ¿ estás loca?”, “pobrecilla…” le dicen sus compañeros profesores a Isa, “… con las hermosas y lujosas urbanizaciones que tenemos en Baza, te vas a comprar una cueva…?”
En aquella época se cambian cuevas por lavadoras…, viven en ellas comunidades mal vistas por parte de la burguesía de Baza. En fin, es una vivienda considerada como marginal y calificada de “infravivienda” y muy “precaria” por los manuales especializados en el tema… Conocen a Enrique y Marisa que viven en una cueva. Les reconforta saber que no son los únicos en “distinguirse”.

Para Luc e Isa el universo de las cuevas es todo un descubrimiento y les encanta. Se afanan en rehabilitar la cueva del “Tote” que domina toda la Hoya de Baza y el inmenso horizonte…, su inmenso horizonte. Mientras tanto llega Bárbara. Sin saberlo, le han dado el nombre de la patrona de la ciudad a su hija, y por fin un poco de crédito a las tradiciones vernáculas. Lo que no viene mal en cualquier proceso de integración.

Con la ayuda de Adrian, un señor mayor, que ha sido picador de cuevas toda su vida, Luc pierde muchos kilos y gana muchas ampollas a fuerza de excavar, a mano…, tragaluces, túneles de ventilación, alcobas… Toda una experiencia para alguien que ha pasado su infancia en las comodidades de la ciudad de las luces. En la reforma de la cueva Adrián le enseña a observar las distintas betas, a detectar los puntos estructurales débiles, las grietas “madres”, a calibrar la impermeabilidad del cerro, etc. Le transmite un saber específico a éste tipo de construcción popular, legado a través de los siglos, que representa una arquitectura sin arquitectos.

Mientras Luc esculpe la tierra como si fuera una gran escultura, tiene tiempo para pensar: Este patrimonio troglodita, cuya concentración es tan importante en la región de Baza, nadie lo valora aquí. Pero es tan pintoresco y ofrece tanto potencial creativo, que cualquier extranjero cómo él se quedaría asombrado si se pusiera en valor adecuadamente… Su amigo y paisano Pascal, le anima a proseguir en esta línea ya que él lleva 15 años en Baza y es un fino conocedor de los formidables recursos del Altiplano.
…y empiezan a brotar y brotar las ideas para crear lo que al principio Luc denomina el “proyecto espejuelo”. Los espejuelos son esas piedras formadas por yeso cristalizado que brillan en el suelo lunar de las Yeseras y se encuentran en las superficies murales de las cuevas. La redacción del proyecto le ocupa durante 2 años. Luc se esmera con vistas a obtener subvenciones sin las cuales nunca podría realizar lo que se ha convertido en su sueño. A la misma vez amplia su experiencia restaurando cuevas para amigos o familiares a quién ha hecho compartir el encanto del mundo cavernícola…
El proyecto está casi terminado. La idea de Luc es rehabilitar una de estas numerosas aldeas trogloditas que han sido abandonadas en los años sesenta porque sus moradores perseguían una vida mejor en Barcelona, Madrid, o en el extranjero… Para poner la aldea en valor de nuevo, quiere crear un pequeño asentamiento turístico donde poder alojarse, disfrutar de la naturaleza y de las tradiciones, tanto gastronómicas como balnearias, en un ambiente familiar y cálido. Quiere hacerlo con el máximo respeto hacia la fisonomía natural y bioclimática del hábitat incorporando soluciones ecológicas y ofreciendo de manera discreta todas las comodidades propias a un establecimiento de alta calidad.

A bordo de un viejo Land Rover destartalado, recorre toda la región en busca de esta aldea. A veces lo acompaña Mateo que está encantado de entrar en los “agujeros”… Después viene la valoración: Según una tabla de criterios exhaustivos intenta encontrar la aldea que mejor podría responder al concepto. Tras una docena de pinchazos, y más de un buen susto, lo tiene casi claro.

En la Navidad del 95 coge algunos días para descansar en Francia con su familia. Habla de su proyecto a su hermano Eloi y su primo Christophe, que se ríen con guasa haciéndole ver que es inviable… Aunque algunos días más tarde Eloi, se propone para formar parte de la aventura.
En la primavera Luc le enseña a Eloi todos los rincones más bellos del Altiplano y las distintas aldeas que ha seleccionado. Con él decide definitivamente que la aldea del Arroyo Curcál es la que encaja de manera más adecuada con la idea del proyecto.

Hasta ahora todo ha sido del orden de lo imaginable. Pero ya ha llegado el momento culminante, el salto en el vacío, el paso más… que hace que no se puede volver para atrás. Son meses de indecisión. Y un buen día de julio del 96, Luc llama a Francia a su hermano: “¡Hola, Ya lo he hecho! Ya he comprado la primera cueva de la aldea…”

Un año más tarde, el delicado y agotador proceso de negociación y compra de las cuevas una por una está acabado. Isabel se ha hecho experta en tratos y José María, el pastor del arroyo, les ha proporcionado una ayuda inestimable. Él es el único que no se fue, el único que decidió seguir trabajando la tierra y cuidar de los animales de sol a sol, tiene una memoria de elefante…, y se acuerda de todos los que compartieron sus alegrías y penas de juventud.

Queda por constituir una sociedad para pretender recibir alguna subvención y restaurar las cuevas. Los 2 hermanos e Isabel han conseguido convencer a abuelos, padres y hermanos para aportar algo de dinero, en la medida de sus posibilidades y levantar una pequeña sociedad hispano-francesa para dar viabilidad al proyecto. Parece que éste gusta mucho a las administraciones por su originalidad y variedad. En 1998 nace Hijos de Gaya, S.L. (Gaia era la diosa de la tierra en la Antigüedad).

En aquella época se sienten un poco como pioneros… Nadie, a parte de algún otro excéntrico en Galera, tiene la idea de dar a conocer al mundo el formidable universo troglodita del Altiplano de Granada y absolutamente nadie de recrear un hammam enteramente excavado en el corazón de la tierra…

Los baños árabes públicos pululaban en tiempos del califato. Para Luc es coherente querer hacer perdurar la tradición balnearia y así amplificar el halo de relajación y bienestar que percibirán los futuros clientes en su reencuentro con la tierra madre, con el útero original… Rodeados de formas envolventes, en las noches de silencio absoluto recuperarán el sueño y la cueva terminará por tener efectos terapéuticos.

En el 98, coincide también que los difusores de las “rutas del Legado Andalusí” dan a conocer la antigua ruta del emisario Ibn Al Jatib. Una ruta que sale de Granada, atraviesa el Arroyo Curcál… y termina en Murcia. Se sabe además que las primeras edificaciones trogloditas en la zona fueron refugios fortificados en Hafas, realizados por tribus almohades en el Siglo XII. El auge posterior del hábitat troglodita se da en tiempos de los moriscos. Por todas estas razones, no dudan mucho en llamar la aldea “Cuevas Al Jatib”.

Seguirán unos años muy duros para volver a hacer resplandecer las cuevas bajo la capa blanca y pulcra de la cal… No disponen de agua para la obra. La del arroyo es demasiado salitrosa y hace que el cemento se cuartee. Luc y Eloi la hacen venir todos los días del pueblo en un bidón de 1000 litros atado a la vieja camioneta de su abuelo… Un día, en una cuesta del poblado la cuerda se rompe y el bidón vuelca. Luc está al volante, los niños están detrás en la plataforma abierta… José Carlos tiene el reflejo de arrastrarlos fuera a tiempo…

No disponen tampoco de luz y el grupo electrógeno falla cada dos por tres…

Luc y Eloi son artistas, quieren dirigir y restaurar ellos mismos las cuevas. La obra que tienen por delante es gigantesca, las cuevas están en un estado de ruina total. Y quieren cuidar cada detalle… Algunos albañiles, fontaneros, electricistas ven la obra y la idea en sí como una auténtica locura y se aprovechan un poco de que son forasteros… Otros no tienen los conocimientos suficientes para realizar lo que representa una apuesta técnica arriesgada como es la de un hammam en las profundidades de la tierra. Se pierde tiempo, se vuelve a empezar, la tensión y la desesperación son palpables en la obra, entre los trabajadores, entre los hermanos…

En Abril del 2001 Luc e Isabel abren finalmente las cuevas de Al Jatib… Han pasado casi 7 años desde que germinó la idea en la cabeza de Luc. Son preciosas y el complejo no tarda en alzarse cómo referente turístico a nivel regional, nacional y ocupar las revistas de decoración internacionales.

En aquella época un camino de grea (arcilla blanca propia de la zona) es la única vía de acceso al pequeño complejo. Los días de lluvia, es una pista de patinaje y muchos clientes amantes del lugar, empecinados en venir… se resbalan, se quedan estancados en el ladero, intentan otros caminos para llegar, se pierden en las yeseras…, llaman a Antonio y Luc que vienen a socorrerles a las tantas de la noche.

En los momentos de desaliento, Matt, Claudia y otros amigos están siempre al lado de la pareja para apoyarla…
Isabel toma las riendas del restaurante, recupera algunas recetas andalusíes, otras locales muy arcaicas como las gachas tortas y aprovecha los productos frescos que le proporcionan los bancales en frente de las cuevas. Mateo, Bárbara e Inés (ultimo miembro nuevo de la familia), rendidos después de haber correteado en los campos, trepado en los arboles, jugado en “la cueva del topo”, ya no pueden esperar más a sus padres atareados. Se duermen en los sofás del restaurante mecidos por los sonidos de las copas, los chillidos en la cocina…
Al final, Luc e Isabel consiguen solventar los problemas, crear un equipo, una familia con los otros trabajadores de Al jatib: Antonio, Santiago, Mónica, Pablo, Javier, Jeanneth, Galo, Mercedes, Montse, Lucía, Encarni, Adriana, Chencho, Carlos, M.Dolores, F.Javier, Zacharías, Claudia, Belen, Manuela, A.Belén, Kate, Juani…

Cuevas Al Jatib crece, crece… Luc, Antonio y Galo construyen el espacio de las habitaciones dobles y de la sauna. En 2006, Eloi y Julio cogen el relevo a la cabeza de la explotación y construyen la piscina.

En Noviembre de 2012, Mateo, que tiene ya 22 años…, decide lanzarse y retomar las Cuevas de Al Jatib ayudado primero por Maribel, una de las más antiguas, fieles y entusiastas clientes, y después por David.

En Noviembre de 2013 Luc vuelve a coger las riendas, intentando que la pequeña aldea del Aroyo Curcál siga siendo la más prestigiosa y bonita de entre las decenas de aldeas y centenares de cuevas que se arreglaron después de que tuviera una idea, un sueño…, y que lo llevara a cabo con su mujer y su hermano.

Santiago picando cuevas

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cueva 1 y 2 en blanco y negro

Cueva en proceso de restauración

nuestra aventura Al Jatib

primer equipo aljatib

cocinero y camarero

 

nuestra aventura equipo Al Jatib

nuestra aventura Isa niños Al Jatib

cultura en Al Jatib

pastor y cocinera

luc con Ines